Euro – sueños

Beirut – Santa Fe

Caminando por Travessera de Gracia una moneda cayó del bolsillo de mi pantalón y corrí tras ella, con tacos. Stop. Volvamos a visualizar la imagen en cámara lenta. Caminando por Travessera de Gracia con la música a todo volumen, mi mente avanza y retrocede por cada paso, sigo andando, quedan dos manzanas para llegar, estoy a 7 centímetros más del suelo y tengo un metro más de ego. El clima está ideal, voy por un café a mi bar de siempre cuando de repente al sacar la mano del bolsillo de mi jean “súper tight”,  una moneda cae al suelo. Levanté la cabeza y lo vi clarísimo, el euro-millón me estaba esperando.

Primera interrogante: ¿Es mi día de suerte?

Alivio. Recojo la moneda. Respiro. La miro casi al borde del suspiro. Casualidad. Pienso que el destino me ha señalado un camino. Recuerdos. Hasta ahora nunca me gané nada, ni una rifa, ni el bingo, ni el pollo de la feria. Lucidez. Dos euros no me van a sacar de pobre. Escepticismo. Si no crees en deidades porqué creer en un juego de lotería. Clarividencia. Confío en mi capacidad extrasensorial. Fortuna. A lo mejor es mi día de suerte. Confianza. Camino a paso firme y compro el ticket.

Segunda interrogante: ¿A qué números le juego?

Stress. De 45 posibilidades sólo puedes escoger cinco (fuera de las estrellas). 7. Escojo mi número favorito. 12. Ya tengo un número par. 33. Flashback. Vuelvo a mi época de ludópata. 30. El día de mi cumpleaños no me puede fallar. 0. Intuición. No es una posibilidad. 29. Desconfianza. No lo marco. 31. Titubeo. La suma de ambos da 4, número que me encanta. Fatalidad. Se acabaron los números. Destino. Creo que me lo ganaré.

Tercera interrogante: ¿Qué haría con tanto dinero?

Sueños. Me doy la vuelta al mundo y empiezo por Asia. Claridad. Renuncio a mi trabajo. Libertad. Mando a rodar a mi jefe. Generosidad.  Le digo a Juan que me siga en el viaje. Derroche. No sólo invito a Juan sino a todos los que estaban ahí. Materialismo. Me compro todo COS. Quijotismo. Regalo un millón a los que me caen bien. Orden. Pago mis deudas. Proyección. Me compro un piso en Barcelona. Despilfarro. Vuelvo a Japón y luego a Bali. Alegría. La felicidad son millones. Angustia. No duermo pensando en que me van a robar.

Cuarta interrogante: ¿La suerte existe?

Inquietud. Llegó el día. Nervios. Prendo la computadora. Ansiedad. Me persigno dos veces (y dices que no crees en dios). Inhalo. Profundo. Silencio. Invoco a todos los santos. Calma. Sale el primer número. Ansia. Sale el segundo. Malestar. Sale el tercero. Preocupación. El cuarto. Indignación. No di con ningún número. Hecatombe. La lotería se puede ir a la mierda. Porvenir. En otra alma estará mi suerte. Promesas. La próxima vez que juegue no la pienso tanto. Afirmación. Hasta ahora no conozco a ningún afortunado. Protesta. Odio no ganar nada. Juramento. Prometo que no volveré a jugar. Mentira. Ya tengo en mi bolsillo, La Primitiva, La Quinela, La 6/49,  y el Euro-millón. Declaración. Esta vez si que me la gano.

Hablar de frío, trae más frío

Fanfarlo – Deconstruction

Lunes, 9:00 am., suenan las campanas de la iglesia de Santa María del Mar, es hora de levantar. Demonios, es lunes de nuevo y hace más frío que ayer. Que peor sensación que el sonido del despertador por la mañana y más a comienzo de semana. Estiro la mano, pongo posponer y 10 minutos más tarde vuelven a cantar los grillos de mi “ringtone” y se me viene a la cabeza el principio de la película de Amenábar: “Abre los ojos, abre los ojos”.

Los vientos polares y las bajas temperaturas del este de Europa, nos están matando, nos estamos congelando coño!! Acá, nos quejamos pero ni me quiero imaginar como lo están pasando allá arriba. Dicen que ya empiezan a subir las temperaturas pero estoy convencida que los meteorólogos mienten y que El Corte Inglés los subvenciona para que todos vayamos a comprar abrigos y estufas.

Este capítulo se llama: Instrucciones para sobrellevar el frío Barcelonés.

1. Llama a tu abuela: Ella es más sabia que tú, ha pasado más inviernos que tú y por supuesto sabe los buenos datos de remedios caseros.

2. Aumenta tu ingesta de alcohol: El mejor antídoto para olvidar las penas, tanto emocionales como corporales.

3. Consigue un novio de invierno: No hay nada mejor que el calor cuerpo a cuerpo, es lo más efectivo. Si tienes tu “machete” bien, pero sino, hacer un muñeco de almohadas, consigue el mismo efecto.

4. Si vas en moto, usa varias capas y una de periódico: Un cortaviento seguro, pero si no lo tienes puedes improvisar con un pedazo de La Vanguardia debajo de tu chaqueta, no hay nada más caliente que una noticia de Rajoy y las reformas laborales para evitar los vientos derechistas.

5. Come más brócoli: Por ahí me llegó el rumor que el brócoli aumenta el calor corporal. ¿Porqué no probar?

6. Intenta no ser una Fashion Victim: No podemos ser víctimas de las moda y menos en esta época. Guarda esos zapatos modernos que te compraste que ya vendrán tiempos mejores.

7. Escabarabubiboborobobó: Repite esta frase una y otra vez. Primero frente al espejo y luego cuando vayas caminando por la calle. Si la repites dos veces seguidas y saltas al mismo tiempo es más efectivo.

8. Hablar de frío, trae más frío: Si te encuentras con alguien caminando por la calle y no sabes que decir para romper el hielo ni se te ocurra comentar “Que frío no?”. Acuérdate que si te hablas de frío, te cagarás más de frío.

Hola mi nombre es Sofía y soy adicta

Molly Nilsson – (Won’t Somebody) Take Me Out Tonight

Hoy he vuelto a casa después de dos días, había estado perdida, envuelta en la armonía y la composición de mi propia canción. Ya no puedo ver la vida sin un texto musical, ya no puedo. Cada copa, cada beso, cada pensamiento es igual a una partitura, todo tiene sonido, todo es aerodinámico y cada palabra tiene un intérprete. Necesito una musico-terapia.

Hola mi nombre es Sofía y soy adicta, adicta a la música. Ya no puedo levantarme sin poner un tema antes de meterme a la ducha, ya no puedo. Canto mientras la espuma del shampoo roza mi piel, bailo mientras me evaporo y al ritmo del secador tarareo un vacío. No soy adicta a la música sino a la orquesta de la vida. No se trata de una canción sino de los ritmos y movimientos improvisados. No se trata de una tonada, sino del cosmos afectivo y las tragedias íntimas. No es sólo un cántico de media noche, sino de las casualidades regidas por la fuerza del destino. Mi cuerpo se ha ido transformando por culpa de los estribillos. He prostituido canciones y he quemado otras. He hecho amigos, dúos, cuartetos y quintetos. He besado las manos de un Dj, he llorado y me he desnucado.

Me estoy dando cuenta que estoy cayendo en los típicos clichés de un melómano, le he dicho a una amiga: “El pop es una mierda, no me gusta y nunca me gustará”. He ocultado mis listas en Spotify porque ya no quiero compartir lo que escucho. Me han dejado de gustar canciones cuando se hacen populares y sobretodo cuando todos los bichos tararean la melodía. Ya no siento conexiones cuando alguien me dice: “Los Beatles son una banda trascendental, ahora y siempre”. Le dije a mi compañera de piso: “Yo ya conocía esa banda antes de que todos hablaran de ella”. Me encontré con un amigo camino a clases y tuve que mentir para no caminar con él, no quería que interrumpa mi destino musical. ¿No estaré exagerando?
A veces pienso que si pero es parte de mi personalidad. Hoy he dormido 28 melodías y me he levantado en silencio.

Soy arquitecta y no lo sabía

The do – Gonna be sick !

Me cago en la analítica web, en las fuentes de tráfico y en cómo optimizar los procesos de cualquier página web. Me cago en las putas conversiones, en aprender a usar el excel a esta edad y en el delicado profesor que me está dando la clase. Los números nos dan de comer y la poesía nos hace pobres. Teniendo en cuenta esta filosofía me apunté a un master en marketing digital y ahora sólo quiero que termine. Hace un año que vengo sacrificando mis fines de semana, todos los viernes y sábados, 5 horas cada día,  ya no puedo más. Lo bueno de este master es que nadie entiende bien lo que hago y eso me gusta,  lo segundo bueno es que me he dado cuenta de lo que no voy a hacer nunca en mi vida. En esta clase pensar “out of the box” es basura y la creatividad se prostituye con cada banner y es por esa razón que cada vez que termina este delirio salgo con dolor de cabeza, me voy al bar más cercano, pido un vermut y algo sazonada me voy en el metro escuchando una canción optimista para no perder las esperanzas.

Ahora con las crisis y el fenómeno de internet todos quieren responder a dos preguntas ¿Cómo vender en internet? y  ¿Cómo hacerme millonario en la web? Ahora resulta que todos quieren medir, analizar, optimizar y coleccionar datos. ¿Para qué? para vender, vender, vender y vender. Me cago en los testeos que cambian día a día, en la anatomía de los “clicks”, en el puto SEO, SEM, CRT, CPC, CPM, en los KPI´s y en todas las abreviaciones que tanto les gusta a los yankees para complicarnos la vida.

Peter Drucker, analista norteamericano dice “Todo lo que se puede medir, se puede mejorar”, pero ¿Todo lo que no se puede medir, no se puede mejorar? No lo creo. Yo creo en lo abstracto, en la imaginación, en el pensamiento constructivo que convinado con números y mediciones dan resultados bestiales. Lo que no me gusta es ser partícipe de convertirnos en máquinas registradoras y hacer comunicación con estiercol y excremento. Me gusta la analítica pero no sólo la web,  me gusta la analítica en todas sus dimensiones, a veces me paso las noches escuchando canciones folkeras mirando el techo tratando de responder esta interrogante:  ¿Porqué la gente hace lo que hace?…generalmente nunca doy con la respuesta.

Lo bueno de hacer un master que no responde a tu perfil es que siempre se aprenden cosas nuevas y hasta te puedes sorprender. Después de casi un año yo he aprendido que soy arquitecta, no de edificios, ni de casas ni de plazas o de parques, soy arquitecta de la información, abreviado sería AI, suena hasta profesional. En el mundo online hay espacios para todos y si sientes que el mundo no te entiende porfavor no os desespereis, inscríbete a un master en mkt digital, sacrifica tus fines de semana, cómprate 3 cajas de ibuprofeno y respira profundo que en el espacio virtual sideral cualquier freak es bienvenido.

TE ODIO WALT DISNEY

Citizens ! – True Romance

Esto de crecer viendo películas de Disney nos hace mal a largo plazo. Desde que somos pequeñas nos pasamos horas frente a la televisión viendo películas como La Cenicienta, Blanca Nieves, La bella y la bestia que nos venden la misma historia: Un final feliz. No creo en el príncipe azul, en el amor para siempre y menos en los finales felices. Todos los finales siempre son finales y es por eso que no pueden ser felices. Lo peor de todo es que yo me vi todas las películas de Disney, todas. Lo peor de todo es que a veces pienso que algún día el príncipe azul llegará a mi puerta, me besará pasionalmente y seremos felices por siempre y todo por la culpa de Walt Disney.  Ojalá algún día te saquen de esa máquina de hielo y te partan en pedacitos. No merece la pena que te mantenga muerto congelado, nos haz cagado a todas las mujeres. Seguimos creyendo en tus putas historias de amor imposible y por tu culpa la sociedad está como está. Te odio Walt Disney.

Hoy venía en el metro pensando y mirando a los chicos a mi alrededor esperando que algún guapo se me acercara, cruzara los vagones del metro en cámara lenta corriendo hacia a mí y me dijera “eres la chica más guapa que he conocido en mi puta vida, por favor escapémonos a Berlín a vivir un fin de semana desenfrenado, te quiero conocer”.  Jaume I, Urquinaona, Passeig de gracia, Girona, Verdaguer, Joanic y no pasó nada . Esas cosas ya no pasan en la vida real y menos en el metro de Barcelona.

¿Alguien ha vivido la película “antes del amanecer” en carne propia? ¿Alguien es la bella y se enamoró de la bestia? ¿A alguien la drogaron y la vino a despertar el amor de su vida con un beso? No lo creo. No creo en el amor improvisado, en el amor creado y menos inventado.  No creo en las putas historias de Walt Disney y menos en sus desenlaces. Te odio Walt Disney. Te odio por hacernos pensar que algún día nos pasaría una de estas historias. Tus cuentos nos hacen daño,  nos vuelven neuróticas , inseguras e infieles “ever after”.

Propongo reinventar las películas de Disney y verlas como realmente son. Blanca Nieves no tiene siete enanos, tiene siete amantes.  La cenicienta no desaparece a las 12 porque se le va el hechizo, se va a las 12 porque empieza la fiesta. A la bella durmiente no le hicieron un hechizo para dormir, se metió una sobredosis de ansiolíticos para no pensar. La bestia nunca pudo conquistar a la bella porque la bella se volvió lesbiana y ya no toma de esa cepa. A ver Walt Disney será mejor que revivas y mires en que época estamos viviendo. A ver Walt Disney será mejor que te enteres de una vez y no sigas lucrando con tus películas falsas y menos nos las trates de vender en 3D, en 4D y en 5D que estamos viviendo el 2012 y según el calendario Maya todos moriremos y no con un final feliz.

TE LO HE DICHO 1500 VECES

Yeah Yeah Yeahs – Zero

No se que me pasa. Estoy perdiendo la memoria y soy tan pero tan joven. Es una bajón. A veces me levanto y no se en que cama estoy. Estoy preocupada, creo que voy a sacar una cita con el médico. Ya estoy de vuelta en Barcelona hace como una semana y no he tenido tiempo de nada, ni siquiera para escribir. En esta ciudad el tiempo pasa volando y todavía no sé cual es la razón. Mi jefe me repite las cosas una y otra vez y yo sigo olvidando lo importante. Estoy harta de eso, estoy harta de que me repitan las cosas,  estoy harta de tener que preguntar siempre lo mismo, estoy harta de recibir siempre las mismas respuestas. Creo que tengo alzheimer prematuro y soy tan pero tan joven.

Estoy a una semana de cumplir 28 años, miro a mi costado y veo a mis amigas a punto de casarse, de tener hijos y montando sus propios negocios. El tiempo pasa volando y supuestamente uno tiene que hacer todo antes de los treinta, vivirlo, bailarlo, tomarlo, fumarlo, trabajarlo, viajarlo y follarlo… todo. Eso también me estresa,  la carrera contra el tiempo. Me estresa que todo el mundo me pregunte que edad tengo, me estresa que todos a mi alrededor empiecen a hacer “nidito”, me estresa que me digan lo que tengo que hacer,  que me riñan sin sentido, la poca claridad de las cosas, no tener una rutina y sentir que pierdo el control de mi vida.

No se que me pasa. Estoy perdiendo la memoria y soy tan pero tan joven. Esto de padecer de una mente frágil a veces me beneficia porque hago las cosas una y otra vez. Decía Einstein “la locura es hacer las mismas cosas una y otra vez y esperar resultados diferentes”. Parece que me quisiera acordar de lo quiero y no de lo que debo. A veces no puedo dormir pensando que algún día me tengo que ir, no sé que me depara el futuro. Me repiten las cosas 1500 veces… y yo sigo en la escena de convivir en mi propia simbiosis. Desde que he llegado a Barcelona he desarrollado un lado felino nunca antes visto, me he cortado el pelo, me lo he pintado rubio,  me estoy dejando crecer las uñas, por las noches gruño y a veces araño.

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NO HAY MANERA

Antònia Font – Calgary 88

Dice una canción “no hay manera de quererte, no hay manera, no hay manera de acercarme, no hay manera”. ¿Existe una barrera de fuerza mayor que no estamos entendiendo los extranjeros a la hora de hacer amigos en Cataluña? ¿Es posible ser amigo de un catalán sin hablar catalán? ¿Será que nos estamos equivocando a la hora de expresar nuestras ganas de crear una amistad? No lo entiendo. Llevo ya más de un año en esta bella ciudad y hasta ahora tengo sólo una amiga local. ¿Qué debemos hacer? ¿Qué no está funcionando? ¿De qué la capítulo me perdí? ¿Que fruta venden aquí que no he probado? Que curiosidad tengo yo!

Después de pensar y pensar y probar varias técnicas he llegado a un conclusión: Nos pasamos de entusiastas, si, los peruanos nos pasamos de entusiastas a la hora de expresarnos. Sonreímos demasiado, hablamos demás y movemos las manos en exceso. Lo que pasa con los peruanos y el entusiasmo es que nos ahogamos de emoción cuando conocemos gente nueva. El problema es que como nunca llega nadie a Perú, nos morimos de emoción cuando conocemos gente diferente, nos puede dar un paro cardiaco al sonreír y queremos darlo todo, a esa persona que apenas conocemos hace 5 minutos. Lo invitamos a dormir a casa, le prestamos el cepillo de dientes de la abuela, le regalamos la bicicleta que nos sobra para que conozca la ciudad, los invitamos a comer y los empachamos y si podemos los emborrachamos sin cobrarle ni un centavo. Queremos que la poca gente que llega al Perú se lo pase de la hostia con nosotros, queremos que esa experiencia quede marcada en sus memorias y nos aseguraremos de que sea así.

Así somos, así nos han enseñado y así seguiremos siendo. Nos pasamos de entusiastas y eso tiene sus consecuencias. A veces podemos ser un empalague de Manjar blanco (dulce de leche) y eso lo entiendo, lo queremos dar todo, ahora y ya. Nos gusta tener muchos amigos para no sentirnos solos. Nos gusta contar chistes baratos y jugar con el doble sentido, aunque caigas de inapropiado. Nos gusta no perdernos de nada, queremos saberlo todo y estar donde las papas quemen. No nos gustan los fracasos,  hemos crecido pensando que somos especiales, que tenemos talentos sobrenaturales y que algún día seremos famosos. Somos  expresivos  en exceso y cariñosos que llegamos a sobrepasar. Pecamos de posesivos y quizás a veces de obsesivos pero siempre con buenas intensiones.

Por el contrario nuestros amigos locales son diferentes.  Ninguno es bueno ni malo simplemente venimos de lados distintos y es por eso que nos cuesta encajar.  Ellos toman vino y nosotros pisco. Ellos comen pan amb tomaquet y nosotros comemos ají con pan. Ellos toman buen café y nosotros buenas hierbas. Ellos son artistas y nosotros artesanos. Ellos son los campeones del mundo y nosotros hace 27 años que no vamos a un mundial. Ellos son tus amigos después 48 birras, y nosotros a la tercera. A ellos les cuesta soltar un centavo si no es necesario y nosotros nos pasamos de generosos, a veces hasta de huevones. Ellos son nacionalistas a morir y nosotros sólo queremos salir de nuestro país. Ellos te dicen te estimo después de un año de conocerte o más y nosotros lo decimos a la segunda vez de follar. Ellos no dan regalos sin motivos, nosotros inventamos motivos para regalar.

Creo que si es posible tener amigos de todas lados, el idioma nunca tendría que ser una barrera pero en este caso específico sólo podrás tener amigos locales, si y sólo si aprendas a decir: Visca el Barça, Visca Catalunya!

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No me salen las palabras

Ben Howard – Keep Your Head Up

Es difícil que salgan palabras bonitas cuando tienes enfrente una vista demencial. Es más difícil aún querer expresar lo que sientes cuando no sientes nada, aunque sea una gran mentira. Es complicado querer manifestar lo increíble que es despertar en la bahía de Key Biscayne viendo el amanecer, tomando un café, espiando a un par de gaviotas y mirando desde el piso 20 de un edificio setentero cómo limpian la piscina allá abajo.

Una de las cosas más bonitas de un viaje es cuando llega a su fin aún sabiendo que esperaste tanto tiempo para llegar. Es una sensación contradictoria que se cruza con esperanza de volver, melancolía de dejar y euforia de seguir avanzando. Nunca me han gustado las despedidas y es porque yo siempre me voy. Hace más de 7 años que estoy en este plan, vuelves, te vas, reapareces y partes de nuevo. Supongo que algún día me cansaré de este estilo de vida y decidiré establecerme en algún lugar, aunque me cuesta pensar que me aburriré de ser una eterna saltamontes.

Son las 8:20 de la mañana en Miami y tengo un jet lag brutal. Hace dos días que me levanto abruptamente a las cuatro de la mañana. Hoy cuando me levanté, salí a tomar un jugo y me encontré a mi mamá despierta en la cocina tomando un extracto de algo que no me quedó nada claro. Ella dice que le pasa lo mismo que a mi, que le cuesta dormir, pero se excusa en la menopausia, en los calores corporales, en los subidones y alteraciones emocionales propios de una mujer de su edad. Por otra parte yo me excuso y le hecho la culpa a mi hermana que me quita las sábanas, al jet lag y a la cantidad de teína que tomé antes de dormir.

Dicen que las cosas buenas y malas se heredan de la familia y en este caso me ha tocado ser víctima del mal sueño. Cuando llegue a Barcelona me he propuesto hacer una terapia del sueño, meterme a clases de Tai chi y aprender catalán. Debo canalizar mis energías haciendo cosas y descargando mi fase hiperquinética, también heredada, en este caso de mi papá.

Este 2011 ha sido un año lleno de contraste emocionales buenos y malos. Ha sido un año de puro crecimiento, tanto para mi como para mi familia. Ha sido un año duro para todos, pero detrás de las cosas que han pasado se esconde una palabra mágica, aprendizaje.  Algunos hemos crecido, otros hemos envejecido, algunos hemos partido, otros hemos perdido, algunos hemos llorado y otros hemos gozado pero al final estamos todos juntos de nuevo. En nombre de todos los integrantes de esta familia grito estas palabras desde el balcón de esta hermosa isla: 2011 NO TE EXTRAÑARÉ.

Quiero ser una cucaracha

Girls – Vomit

Estoy leyendo un libro que me enganchó cuando leí esta frase “Un libro o un escrito nace de una insatisfacción o de nace de un vacío”. Yo siempre lo he pensado. Generalmente cuando escribo lo hago para desahogar algo, lo que sea. Escribo cuando no encuentro a nadie que me quiera escuchar lo suficiente para racionalizar sobre la existencia y la inmortalidad de las cucarachas en el mundo. Si las cucarachas son tan sabias para haber sobrevivido tantos años, yo quiero aprender a ser una de ellas. Quiero ser una cucaracha, quiero ser inmortal, quiero no tener arrugas, quiero ser larga y delgada, quiero mantenerme activa sin comida.

Hace días que no escribo y es justamente por eso, porque me siento optimista con la vida. Es que yo no sirvo para ser gris. El gris no me asienta ni me queda bien. ¿Porqué dar un poquito, si lo puedes dar todo? A veces es una mierda ser tan entusiasta y contrapuesta, a veces un poquito de ambos lados da mejores resultados.

A mi los términos medios me saben mal. Como es eso de…quiero ser rubia pero también morena. No. O eres rubia o eres morena pero ser las dos te deja en un estado confuso, de mal gusto y de poca seguridad. Como es eso de… quiero pollo pero también pescado. No. O quieres pollo asado o  pescado arrebozado. Nunca puedes pretender hacer una ensalada partida en dos, con olores contrapuestos. O eres pollo o eres pescado pero nunca pollo-pescado.

Como es eso de hoy te quiero pero mañana no. No. O quieres o no quieres.  No se puede estar triste y feliz al mismo tiempo. O te gusta el plátano o no te gusta. Es simple. Si te gusta, te gusta, sino te gusta, no te gusta. Lo que puede pasar es que hayan días que te apetezca comer plátano con cerezas, con Nutella o con miel de abejas, pero eso depende de las formas y no del contenido.

La vida es más simple cuando eres una cucaracha y es por eso que quiero ser una de ellas. Básicamente no te cuestionas, vas y lo haces. Las cucarachas son sabias y es por eso que han sobrevivido tantos años. Son eruditas en su alimentación y vivaces para sacarse los problemas de encima. En mis sueños siempre he visto cucarachas blancas o negras pero nunca he visto una gris. La vida es una, y si hay que elegir como vivirla yo la elijo de un color. O blanco o negro pero nunca gris.

Volando a contratiempo

She & Him – Rockin’ Around The Christmas Tree

Me fastidia la sensación de aislamiento que provoca en mi tu silencio. Cuando se va la luz, es algo similar. No tengo televisión hace más de un año y a veces extraño ver las noticias. ¿Qué está pasando en el mundo? Por ahí me dijo un autista del planeta de los simios: “Es que no te enteras tía”. No tengo televisión porque no quiero. Mis ojos son vírgenes en 2d, mis oídos se han prostituido de música, mi mente se ha enriquecido de contenido basura y mi boca ha perdido el miedo.

Me fastidia la sensación de aislamiento que provoca en mi tu silencio. Ahora que estamos todos conectados nos sentimos autistas cuando no lo estamos.  Es difícil entender el mundo sin tecnología. Es difícil querer no ser parte y volverte un auténtico primate. Me gustaría por un tiempo ser parte de nada. Me gustaría dejar de pensar que algún día volverás y disfrutar de no tener fantasmas bailando en la oscuridad.

Me fastidia la sensación de aislamiento que provoca en mi tu silencio. Las horas en el avión se hacen interminables, es muy largo el viaje. Suenan las turbinas y nadie habla. Estar metida en una máquina que viaja contra el tiempo es una sensación muy extraña. Son de esos momentos  donde todos van y están resignados. Mi vecina de asiento mira el reloj. Todos van en su propio misterio y piensan en las cosas que dejaron de hacer y las que tienen pendientes para el año que viene. Algunos leen, otros escuchan música, unos duermen por miedo y otros como yo, escriben, pero todos están resignados, entregados al tiempo, al tic tac de las turbinas y a la velocidad espacial.

Me fastidia la sensación de aislamiento que provoca en mi tu silencio. Por lo menos en este avión no se siente la víspera navideña, menos mal. Osea, sumarle la cuota navideña a los resignados del tiempo sería muy triste. Ya son las 12, ya es navidad y estamos todos sentados  sin mirarnos. Que poco digno.  No me gusta la navidad y menos estar sentada en un avión escuchando villancicos. Eso te pasa por perder aviones en estas fechas Ximena, eso te pasa por ser una eterna luchadora del contratiempo. Mierda! ¿Dónde estoy? Se perdieron todos menos yo.